Opinión

Responsabilidad y valentía

Durante toda esta vorágine de dificultades el grupo político de Abascal sólo se dedicó a poner zancadillas y palos en las ruedas para que Vivas fracasara y así poder arrebatarle el prestigio y el apoyo que las urnas no les habían dado. Calentaron los plenos hasta extremos insoportables, intentando encender la mecha del enfrentamiento social con cada propuesta. Nuevamente el presidente ceutí no cayó en la trampa y supo sortear todas y cada una de las minas que le pusieron por el camino.

Responsabilidad y valentía
Blindake en la zona fronteriza con Ceuta
Blindaje en frontera con Ceuta

Parece que ha pasado una eternidad, pero sólo hace dos años que empezaron a recrudecerse los problemas con el paso fronterizo de El Tarajal. Esta legislatura, que ya se suponía difícil por causa de la composición de la Asamblea, no pudo ponerse más cuesta arriba en menos tiempo. No han pasado todavía dos años desde que Marruecos decide poner fin al tránsito de mercancías tal y como lo conocíamos entre Ceuta y el vecino país. El comercio sufrió rápidamente el aldabonazo y nuestro tejido empresarial, que ya venía notando su crisis particular, dio la voz de alarma. Las consecuencias no hay que explicarlas, todos las conocemos. Pero si el cierre al paso de mercancías fue un duro revés, lo peor estaba por llegar. Un extraño virus que había contagiado a unos ciudadanos chinos en la ciudad de Wuhan hace saltar las alarmas en la O.M.S. Con inusitada rapidez el contagio se extiende a otras zonas de Asia, Europa y América. Ese macabro virus llega también a España y en pocas semanas despliega su escenario de horror y muerte. Marruecos decide unilateralmente y sin previo aviso cerrar las fronteras con España. A partir de ahí enfermedad y crisis económica circulan por rutas paralelas y difícilmente conciliables. ¿Qué más nos podía pasar? Cada día veíamos en televisión, con toda su crudeza, una realidad que ni en nuestros peores sueños nunca pudimos imaginar. Son momentos muy duros en los que se necesita tener dirigentes que afronten la situación con templanza, valentía y responsabilidad. Hay que tomar decisiones y marcar prioridades. No es fácil porque las necesidades son muchas y los medios limitados. En esos días tan trágicos y difíciles surge una vez más la figura de nuestro alcalde-presidente, Juan Vivas. Aún estando en minoría, intenta desde el primer momento recabar el mayor consenso posible del resto de grupos de la Asamblea. Se toman decisiones inmediatas, en colaboración con la delegada del gobierno, y se activan todos los mecanismos necesarios para afrontar ambas crisis y sus derivadas. De manera urgente se trabaja para proteger a las personas más vulnerables frente al virus. Simultáneamente se diseñan planes de ayudas a los sectores económicos más perjudicados por la crisis. Sin tiempo para desfallecer, a pesar del cansancio acumulado, se da solución también a cientos de marroquíes que se han quedado atrapados en nuestra ciudad sin poder volver a sus casas. Una crisis humanitaria en toda regla que sólo una ciudad fronteriza como la nuestra puede conocer. Nuestro presidente con su equipo de colaboradores se pone al frente de una respuesta multinivel a la situación. No es fácil porque es algo nuevo y desconocido, pero se consiguen resultados y se logra contener el tsunami. Las cifras están al alcance de todos y no cabe duda que la gestión del presidente Vivas con la colaboración de los demás grupos de la Asamblea, excepto los de siempre, es digna de ser destacada.

Pero si era poco con los efectos de la pandemia, en mayo Marruecos decide ponérnoslo mucho más difícil y se inventa una invasión pacífica de miles de personas que entran a nado y a pie por la playa de El Tarajal. Según fuentes de toda solvencia, en dos días entran en nuestra ciudad el equivalente a un 15% de toda nuestra población. No es necesario que les cuente nada porque todos hemos sido testigos muy directos de las consecuencias.

En condiciones normales una situación así hubiera sido insuperable para cualquier ciudad. Nadie podía haber imaginado una acción tan cruel en un momento tan grave como el que estaba atravesando todo nuestro planeta. Sin embargo, se llevó a cabo con todos los agravantes que se nos ocurran. Cualquier dirigente se habría quedado paralizado con tamaña situación, pero no es el caso del presidente ceutí. Juan Vivas desde el minuto uno se puso al frente de la maquinaria política y de gestión para hacer que el gobierno de España y, por añadidura, las instituciones europeas tomaran cartas en el asunto de forma rápida, lo que permitió que en pocos días más de las tres cuartas partes de los marroquíes que entraron en Ceuta fueran devueltos a su país. La gravedad de la situación provocó la visita urgente del presidente del Gobierno español y se adoptaron medidas inmediatas para poder paliar, dentro de lo posible, una crisis migratoria y humanitaria que podía ser irresoluble y dar al traste con el futuro de la ciudad. Nuevamente Vivas pidió la colaboración de todas las fuerzas políticas y sociales para poder dar respuesta eficaz a un reto social y humanitario sin precedentes, salvo en algunas zonas de guerra que todos conocemos. Como de costumbre en los últimos meses, sólo volvieron a fallar los mismos que, lejos de colaborar, vieron una oportunidad de echar más leña al fuego y sembrar el caos y el conflicto social, a cambio de arañar un puñado de votos. Todos los grupos de la Asamblea, excepto Vox, dieron cuenta de su generosidad y apoyaron las medidas que se debían tomar. Juan Vivas se mostró en su faceta más clara de líder ceutí indiscutible y de político de gran nivel, siendo reconocido por los principales comunicadores de nuestro país. Nadie como él ha sido capaz de afrontar tantos retos imposibles en menos tiempo y con más eficacia.

Durante toda esta vorágine de dificultades el grupo político de Abascal sólo se dedicó a poner zancadillas y palos en las ruedas para que Vivas fracasara y así poder arrebatarle el prestigio y el apoyo que las urnas no les habían dado. Calentaron los plenos hasta extremos insoportables, intentando encender la mecha del enfrentamiento social con cada propuesta. Nuevamente el presidente ceutí no cayó en la trampa y supo sortear todas y cada una de las minas que le pusieron por el camino.

No cabe la menor duda de que Juan Vivas ha salido muy reforzado con su gestión y su saber estar en todos estos episodios, alcanzando el reconocimiento unánime de los principales analistas políticos de nuestro país. Pero como nunca hay dos sin tres, para ponérselo todavía más difícil, un grupo de afiliados del Partido Popular de Ceuta, algunos de ellos muy conocidos, se empezó a postular en redes sociales y grupos de chats como candidatos a la presidencia del partido en el próximo congreso regional. No se puede ser más egoístas en un momento más inoportuno. Está muy bien que se tengan aspiraciones o ganas de revancha, pero en la actualidad la prioridad de todos debiera ser la misma. En estas circunstancias, y habiendo dicho que no quería seguir en primera línea de la política, lo normal hubiera sido que el presidente ceutí hubiera pasado del asunto; sin embargo, siendo consciente de lo que se juega Ceuta, ha decidido una vez más dar la cara y, en un gesto de valentía y responsabilidad inconmensurable ha salido al paso y ha manifestado su intención de volver a presentarse a la presidencia de su partido en nuestra ciudad, sacrificando nuevamente su derecho a un retiro más que merecido. Su único interés, seguir dándolo todo por su pueblo, poniendo incluso en riesgo su propia salud, pero dando un ejemplo de entrega y sacrificio que nunca podremos agradecerle bastante.

Es evidente que Juan Vivas es nuestro mejor hombre, lleva años demostrándolo. No se deja amedrentar por nada ni por nadie. Ceuta y los ceutíes están por encima de todo y de todos. Son y siempre han sido su única prioridad, incluso por encima de su propio bienestar y el de su familia. 


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